MGG soy yo
MGG nació de mi propia separación. Y hoy es una comunidad de mujeres que se encuentran, se acompañan y vuelven a ilusionarse con la vida.
Pero esto va más allá de mí.
Soy mamá de dos. Me separé de la noche a la mañana, en un acto de amor propio que a día de hoy todavía me agradezco.
Y aunque fue mi decisión, eso no hizo que fuera fácil. Llegaron la culpa, la sensación de injusticia, la tristeza, la rabia, el miedo, la temida soledad y una maternidad que, de repente, tenía que afrontar de otra manera.
Hubo días muy duros. Pero también hubo amigas, conversaciones interminables, libros, terapia, planes improvisados y muchas ganas de volver a estar bien.
Y poco a poco, lo conseguí.
Hoy miro atrás y entiendo que aquello que tanto me dolió también fue el principio de una vida que me encanta.
MGG es mi para qué.
Cuando empecé a recuperarme de mi separación, hubo algo que no dejaba de preguntarme: ¿qué habría sido de mí si no hubiera tenido amigas con las que hacer planes? ¿Con quién habría hablado cuando necesitaba desahogarme? ¿Y si no hubiera tenido a nadie con quien compartir esta nueva etapa de mi vida?
Porque separarse no es solo dejar atrás una relación. También es aprender a vivir de otra manera, reconstruir rutinas, recuperar ilusiones y, muchas veces, volver a encontrar tu lugar en el mundo.
Y pensé que ninguna mujer debería tener que afrontar todo eso sintiéndose sola.
Así nació MGG.
Empezó con la idea de acompañar a otras mujeres en su proceso de reconstrucción. Pero ha ido convirtiéndose en algo que ni siquiera imaginaba: una comunidad en la que mujeres que no se conocían ahora comparten cenas, conversaciones, risas, confidencias y hasta planes que organizan por su cuenta.
Y eso es precisamente lo que quería conseguir.
Porque a veces lo que necesitamos para volver a ilusionarnos con la vida es tan sencillo -y tan importante- como tener con quién compartirla.
¿Y por qué se llama MGG?
Porque además de coincidir con mis iniciales, estas tres palabras definen muy bien a las mujeres que formamos parte de esta comunidad.
Porque somos mujeres con historias distintas, pero con muchas más cosas en común de las que imaginamos. Y cuando nos encontramos, pasan cosas bonitas.
Mujeres
Porque no siempre podemos con todo. Ni falta que hace. Pero tenemos una capacidad increíble para reinventarnos, volver a empezar y construir una vida que nos encante.
Guerreras
Porque después de una etapa difícil también toca volver a mirarnos con cariño, recuperar la confianza y sentirnos guapas. Por dentro y por fuera. ¡Que una cosa no quita la otra!